martes, 16 de abril de 2013

3-Evaluación:Juegos infantiles

JUEGOS CANARIOS

-Lucha canaria: Este es uno de los juegos más reflejados en los documentales: podemos decir que su práctica entre los aborígenes canarios era algo común en las fiestas ; sin embargo,esto no quiere decir que la estructura actual de la lucha se asemeje a lo que debió ser la lucha del aborigen, que no es desconocida. La lucha canaria es un deporte de oposición que se fundamenta en el enfrentamiento de dos adversarios , los cuales desde una posición inicial de bipedestación y agarre a la boca-manga del pantalón , procuran, durante un tiempo no superior al minuto y medio, sin salirse de un terreno circular, desequilibrar para hacer tocar al contrario con cualquier parte del cuerpo que no sea la planta de los pies y utilizan para ello una serie de mañas o técnicas, tanto de manos como de pies o combinadas y en las que está prohibido el golpeo.
Existen varios sistemas de lucha: por equipos, ya sea tres agarradas , lucha corrida o todos contra todos; enfrentamientos individuales , por pesos , categorías o desafíos. La forma más habitual se desarrolla entre dos equipos , por lo general de doce luchadores cada bando, enfrentándose individualmente.
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-La petanca o bola canaria: La bola canaria es una manifestación más del grupo de juegos de la familia de la bocha. Nos encontramos ante uno de los juegos documentados más antiguos, del que ya se tiene constancia en el antiguo Egipto.
Este juego se difundió desde la Península, pero no hay certeza acerca del momento de su entrada en Canarias. Probablemente, este juego tenga, como el juego de pelotamano, ya una raíz francesa y prácticamente a la par también castellana. Para reafirmar la primera hipótesis, diremos que en las Islas son los conejeros, o lanzaroteños, los jugadores más afamados y considerados tradicionalmente de más calidad. Respecto a la segunda hipótesis, diremos que el juego de bolas era una de las manifestaciones lúdicas más populares en la España peninsular del siglo XV.
Lanzarote representa el punto de mayor tradición del juego de la bola. Los antiguos jugadores atribuyen el origen del juego a esta isla, manteniendo que el juego siempre se difundió a otras islas de la mano de conejeros. Se practica, y se ha practicado este juego en Tenerife, Fuerteventura, pero posiblemente se jugase también en otras islas. Las mejores bolas se consideraban las de madera de palo blanco, que se utilizaba también para los dientes de molino, y que eran encargadas en La Palma.
El juego consiste en lanzar una bola desde el rayo, o marca de partida, con el objetivo de aproximarse lo más posible a una bolita, o boliche, con el mayor número de bolas disponibles del propio equipo. Los jugadores actúan a turno, decidiendo qué componente del equipo debe lanzar.




Juego del palo o palo canario: El conjunto de prácticas que podemos agrupar bajo la denominación de palo canario, se basa en una esgrima entre dos jugadores con un palo en las manos. En cualquier caso, los juegos de palo y garrote o lata son dos actividades que debemos a los aborígenes canarios y que fueron consecuencia de la evolución de actividades bélicas.
La diferencia entre las modalidades de juego existentes viene determinada por el tamaño del palo, distinguiéndose tres modalidades: palo chico, palo mediano y garrote o palo grande.


La primera noticia sobre el uso de palos, por parte de los aborígenes, la encontramos en la crónica bethencouriana (1402), y hace referencia a los bimbaches, o pobladores de la isla de El Hierro «(...) y los hombres llevan grandes lanzas sin hierro, (...)».
Existen dos referencias, de las cuales podemos deducir el carácter lúdico del juego del palo; la primera se debe a Antonio Cedeño, soldado a las órdenes de Juan Rejón, y que escribió una controvertida crónica en 1478;
«El día que celebraban la boda, (...), la llevaba a su casa la mujer i hacian grandes comidas y juegos: (...); hacian un general torneo de palillos o varillas pintadas de colorado con sangre de drago; (...)».
La segunda se debe a Leonardo Torriani, ingeniero cremonés que escribió una Historia de las Islas en 1590 y que dejó un documento valiosísimo: un dibujo de dos canarios en una plazoleta en una especie de ritual con varas de mediano tamaño.
«Cuando dos canarios se desafiaban a duelo, iban al lugar señalado para ello, que era una plazoleta alta, que en cada extremo tenía una piedra llana, grande tan sólo cuanto podía mantenerse encima de ella un hombre de pie. Primeramente cada uno de ellos se ponía encima de su piedra, (...) con el bastón llamado magodo y amodeghe. (...) Después bajaban en tierra y se enfrentaban con los magodos, esgrimiendo y buscando cada uno su ventaja (...)».
Otro de los factores que distinguimos para justificar el ludismo en el juego del palo aborigen es su incorporación a las fiestas, de lo cual tenemos referencias en bodas y en la fiesta del Beñesmen. Del resto del uso del palo con un carácter lúdico poco conocemos, y menos aún lo que significó la transculturización de esta actividad.
El palo siempre ha ido asociado a unas funciones determinadas, que podemos resumir en defensa, manejo de animales y apoyo para deambular por los caminos y barrancos.
Las diferencias que encontramos en los juegos que tienen en común un palo vienen determinadas por el tamaño de este y por la forma de entenderlo y enseñarlo. Respecto al tamaño, se distinguen tres tipos: palo chico, corto o macana; palo mediano o vara; y palo grande, lata, astia, lanza o garrote. En lo que concierne a la forma de entender el palo, se ha transmitido a través de escuelas, que han conservado también sus propias técnicas.
El juego del palo es, en definitiva, una esgrima, cuyo espacio está definido por los jugadores, compuesto por un conjunto de técnicas rápidas que lo hacen muy vistoso, y que no posee una forma explícita de terminación, viniendo ésta determinada por el control del hombre de respeto u hombre bueno, o bien por resultar evidente para los practicantes quién es superior.



El brilé: Este juego es uno de los juegos tradicionales infantiles más populares, que se jugaba y aún se juega en los patios de los colegios o en muchas de nuestras plazas.


Jugamos o marcamos un terreno rectangular, y lo dividimos a la mitad. A los extremos señalamos otra zona más pequeña denominada
 cementerio. Formamos dos equipos que se colocan entre la línea central y el cementerio. Un jugador de cada equipo se coloca en el cementerio contrario, hasta que elimine a uno de su equipo, momento en que regresa a su campo. 

El juego consiste en lanzar la pelota contra el contrario, intentando golpearle, quedando eliminado si se consigue, también se puede pasar la pelota al compañero que está en el cementerio, haciendo mover al equipo contrario de lado a lado de su cancha.
 


Los eliminados pasan al cementerio y gana el equipo que elimine a todos los jugadores del equipo contrario
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